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Tomar la decisión de comprar una acción es una de las tareas más desafiantes al invertir en bolsa. Aunque pueda parecer sencillo, alcanzar este punto es el resultado de un análisis previo que debe ir acompañado de una reflexión cuidadosa. Aunque no hay un momento ideal, hay varias consideraciones que puedes tener en cuenta.
Adquirir acciones requiere un análisis exhaustivo, aunque hay una consideración importante que debes tener presente. La idea es comprar a un precio bajo para luego vender a un precio alto, algo que parece evidente, pero que en realidad no lo es tanto. Al final, ¿cómo puedes saber si una acción está a buen precio o es costosa? Esta es una pregunta compleja, ya que ambos conceptos son muy relativos.
Una acción puede considerarse cara o barata en comparación con otras acciones, o incluso en relación con el estado del mercado en un momento determinado. En ciertas circunstancias, es probable que los precios sean elevados, ya que la percepción de los inversores es que todo marcha bien. En otras palabras, la economía es favorable, el empleo es abundante, el crédito está disponible y la incertidumbre es baja.
En un entorno así, es probable que los precios estén altos en comparación con sus valores históricos. Sin embargo, la situación puede cambiar, y el mercado puede volverse bajista, lo que conducirá a la aparición de numerosas “oportunidades”. Este sería el momento ideal para realizar compras, pero recuerda investigar el valor que te interesa.
Aunque, en términos generales, y aunque parezca contradictorio, un mercado bajista ofrece muchas oportunidades, no debes lanzarte de forma impulsiva a comprar. Incluso dentro de un sector que presenta precios bajos, algunas empresas estarán a buen precio mientras que otras estarán sobrevaloradas, lo que requiere diferenciarlas y evitar caer en una trampa de valor.
Dada la complejidad inherente a la compra de acciones, hay algunos consejos que puedes considerar. Su objetivo es brindarte una idea básica para una primera aproximación:
Es fundamental, como ya has visto, analizar la compañía para entender su situación, ya que esta información te ayudará a determinar si la acción está a buen precio. Presta atención a indicadores clave, como el PER (Precio sobre Ganancias). Este te permite discernir si la empresa está subestimada o sobrevalorada, lo cual es crucial al realizar una compra.
Independientemente de lo que ocurra, permanece fiel a tus planes y convicciones. En gran medida, la inversión es un arte que se afina con el tiempo. Por ejemplo, si inviertes a largo plazo o por dividendos, la importancia del precio de una acción es menor. Esto se debe a que realizarás compras a lo largo de varios años, lo que te llevará a adquirir acciones en mercados tanto alcistas como bajistas.
Los sectores que están en auge, como el tecnológico en los últimos años, pueden provocar la formación de burbujas. El entusiasmo de los inversores puede ser tal que los precios se disparan, hasta que la burbuja estalla, generando pérdidas considerables.
Si tienes dudas sobre si deberías adquirir una acción, contar con la orientación de un experto puede facilitar la toma de decisiones. Aprovecharás sus conocimientos y experiencia, lo que puede ayudarte a evitar malas inversiones.
La mentalidad es un elemento crucial en el ámbito de la inversión, dada la incertidumbre que tendrás que afrontar. El constante cambio en las cotizaciones puede resultar abrumador si no comprendes lo que está sucediendo. Y esto no se soluciona comprando de manera impulsiva o revisando si la acción sube o baja varias veces al día.
Además, estarás expuesto a los sesgos que influyen en la acción humana. Uno de los más perjudiciales es el sesgo de confirmación, que te llevará a buscar información que respalde tus creencias. Es decir, si crees que una empresa es excelente, aunque no lo sea, buscarás cualquier dato que lo confirme.
Sin embargo, aunque pueda parecer que todo está perdido, mantener la calma y cierta distancia siempre es beneficioso. La mentalidad adecuada al invertir no es obsesiva, sino reflexiva. Recopila toda la información que puedas analizar, tómate tu tiempo y no te apresures, ya que no estás compitiendo en una carrera. Tampoco te dejes influir por lo que dicen los gurús y expertos; nadie está en tu situación.
Como has podido ver, no hay un momento perfecto para adquirir acciones, ya que esta es una decisión relativa. Tu estrategia, mentalidad, estado del mercado, la propia empresa y tus objetivos, entre otros factores, influyen en cada paso que das. Así que procura mantener la calma y disfruta del proceso mientras perfeccionas tu arte.